"El hombre nuevo es aquél que sabe luchar en el auge y en el repliegue, en la victoria parcial o en el revés temporal. Debe luchar, aún sabiendo que la victoria final no está próxima o que incluso no la verá. La lucha de los trabajadores exige no solo interpretar el mundo, sino transformarlo".
GERMAN CARO RÍOS

17/6/08

ARGENTINA: CACEROLAZOS Y MÁS TENSIÓN


Por: Max Seitz.

(BBC). Miles de personas realizaron "cacerolazos" en varias ciudades de Argentina para rechazar la política del gobierno hacia el campo, mientras crecía la tensión política en torno del conflicto. Los cacerolazos se vieron también en Barrio Norte una zona acomodada de Buenos Aires.
El epicentro de las protestas fue Buenos Aires. Allí, en puntos céntricos como el Obelisco, se vio a manifestantes portando pancartas a favor del agro y agitando banderas argentinas, mientras golpeaban ollas y sartenes.
La mayoría expresaba su descontento con la persistencia del conflicto entre la presidenta Cristina Fernández y los líderes rurales, que ha colocado al país al borde de una crisis de desabastecimiento y ha desatado la inflación.
Lea: Cien días más de protestas Mientras tanto, en la ciudad de Gualeguaychú, el foco de la protesta del campo en la provincia de Entre Ríos, al norte de la capital argentina, los agricultores realizaron una marcha con tractores en reclamo del diálogo para solucionar la crisis.
El campo inició el sábado su cuarto paro en poco más de tres meses, luego de que el gobierno desoyera sus pedidos y los de sectores políticos y económicos de que convocara a una mesa de negociaciones.
Los agricultores protestan contra el aumento de los impuestos a las exportaciones de granos, que -según ellos- les reduce notoriamente su rentabilidad.
El gobierno, por su parte, sostiene que el incremento de los tributos tiene como fin una mejor redistribución de la riqueza y se ha negado tajantemente a revisar la medida.
En los últimos días muchos argentinos también han salido a respaldar al gobierno. Argentina es el tercer productor mundial de soja, una oleaginosa que el año pasado le dio ingresos por US$13.000 millones. También es uno de los mayores exportadores de trigo y carnes.
Detonante
El paro comenzó a partir de una marcha de agricultores que protestaban contra la detención, el sábado, de Alfredo de Angeli, el líder del reclamo rural en Gualeguaychú. De Angeli bloqueaba una carretera junto con otros agricultores.
Como contrapartida, el ex presidente Néstor Kirchner se sumó en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, a una marcha oficialista para defender la gestión de su esposa, en lo que fue el día más tenso desde el inicio del conflicto con el campo.
El jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, ha dicho que "hay sectores" que utilizan el conflicto para crear un "clima de desestabilización" y grupos afines al gobierno, como los "piqueteros", han hablado de un "golpe económico" contra la presidenta.
A lo que Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina, respondió: "Mantenemos la protesta con vida (...) No queremos derrocar al gobierno. Queremos un país democrático, federal y republicano".
En medio del enfrentamiento se ha agravado la escasez de alimentos y combustibles en las principales ciudades del país.
Los líderes del sector agropecuario han estado presionando para que se reactive el diálogo.
Es que al paro del campo, que consiste en suspender la comercialización de productos agropecuarios e impedir el paso de camiones que los transportan, se han sumado los bloqueos de carreteras que realizan grupos de camioneros. Los transportistas se quejan de que el prolongado y aún irresuelto conflicto entre el campo y el gobierno les ha causado grandes pérdidas.
Respuestas y críticas
Ante las sucesivas huelgas del campo, el gobierno ha respondido con medidas que no han convencido al campo, al no revertir el aumento impositivo, o demostraciones de fuerza: actos de apoyo, reuniones partidarias y discursos dejando en claro que "un reclamo sectorial no puede perjudicar a todos".
Lea: ¿Peligran mercados de exportación Por su parte, los líderes rurales se han mantenido inflexibles en sus exigencias, aunque se han mostrado dispuestos a dialogar.
Hasta el momento todos intentos de negociaciones han fracasado, o bien no se han materializado a pesar de ser esperados.
Ante la creciente tensión, miembros de la oposición han cuestionado el modo en que el oficialismo ha manejado el conflicto.
Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, criticó al ex presidente Kirchner por mostrarse como "un general en batalla saliendo a la Plaza de Mayo".
"El problema es el gobierno. Es el que tiene que garantizar la paz y forma parte de una guerra", afirmó Carrió.
La última aparición de Cristina Fernández fue para confirmar que los impuestos van. Por su parte el socialista Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe, uno de los núcleos más fuertes de la protesta rural, opinó: "Esta manera de gobernar está llegando a su fin" y propuso "transitar hacia formas más participativas de democracia".
También dentro del peronismo (en el poder) han surgido voces de disenso con la actuación de la presidenta Fernández, entre ellas la del ex presidente Eduardo Duhalde.
¿Autocrítica?
Pero lo que más ha llamado la atención fue un llamado que hizo el vicepresidente argentino, Julio Cobos, al gobierno del cual forma parte y al campo a "recuperar el diálogo y el tiempo que se perdió" en el conflicto.
Además, pidió que el Congreso ocupe un papel central en la búsqueda de una solución.
Está previsto que el paro del campo finalice el miércoles con una movilización en todo el país. Para ese día, el oficialismo convocó a un acto en la Plaza de Mayo en apoyo a la mandataria argentina.

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